La época
Corea de la dinastía Joseon, entre finales del siglo XVIII y mediados del XIX, bajo un régimen fuertemente confuciano que veía el cristianismo como una amenaza directa al orden social establecido.
La historia
El catolicismo llega a Corea de una forma única en toda la historia de las misiones cristianas. En 1784, el joven noble Yi Sung-hun viaja a Pekín junto a una delegación diplomática, recibe allí el bautismo, y regresa a Corea con libros religiosos, bautizando él mismo a sus compatriotas. Durante una década entera, la comunidad católica coreana crece sin un solo sacerdote, sostenida únicamente por laicos que leían y estudiaban la fe por su cuenta.
El primer choque real llega en 1791, en el llamado "Incidente de Jinsan". Dos primos, Pablo Yun Ji-chung y Santiago Kwon Sang-yeon, siguiendo un decreto eclesiástico que prohibía los ritos ancestrales confucianos, queman las tablillas de sus propios antepasados — un gesto que en la sociedad coreana equivalía casi a una traición familiar. Cuando muere la madre de Yun, la entierran con rito católico en vez de confuciano, tal como ella misma había pedido.
La noticia llega a la corte real, que ordena su arresto. Bajo tortura, ambos se niegan a delatar a otros cristianos; el propio gobernador que los condena escribe en su informe: "Aunque sus cuerpos están cubiertos de sangre, ni siquiera se quejan". Mueren decapitados el 8 de diciembre de 1791, invocando a Jesús y a María. Sus restos, perdidos durante más de dos siglos, fueron finalmente encontrados e identificados en el año 2021.
Andrés Kim Taegón nace ya dentro de esa comunidad perseguida, en 1821; su propio padre y su bisabuelo mueren mártires antes que él. Bautizado a los 15 años, viaja más de 2.000 kilómetros hasta el seminario de Macao. Regresa a Corea guiando a varios misioneros franceses en una pequeña embarcación de madera, atravesando tormentas en el Mar Amarillo, y es ordenado sacerdote en Shanghái en 1845 — el primer sacerdote nativo coreano de la historia.
Andrés guía a los misioneros franceses hasta Corea en plena tormenta.
Arrestado apenas un año después de su ordenación, escribe desde prisión una carta a sus fieles que se conserva íntegra hasta hoy: "No os dejéis asustar por las desgracias; no perdáis el ánimo ni os apartéis del servicio a Dios (...) os pido que os mantengáis en la fidelidad, para que finalmente nos congratulemos juntos en el cielo. Recibid el beso de mi amor". Antes de morir decapitado, a los 25 años, pronuncia sus últimas palabras: "Ahora comienza la eternidad".
Pablo Chong Hasang, laico e hijo de mártires, coordina la comunidad clandestina durante veinte años y escribe una defensa razonada del cristianismo dirigida al propio rey. Cuando el juez le exige renunciar a su fe, responde con serenidad: "Soy cristiano y seré uno hasta mi muerte".
Pablo Chong Hasang ante el juez, sin renunciar a su fe.
Muere decapitado en 1839; poco después, también su madre y su hermana son martirizadas. Ambos forman parte de un grupo mucho mayor: 103 mártires coreanos, la mayoría laicos, ejecutados a lo largo de sucesivas oleadas de persecución entre 1801 y 1867. Se calcula que, en total, entre ocho mil y diez mil cristianos coreanos murieron por su fe en menos de un siglo.
En 1984, Juan Pablo II los canoniza a todos en Seúl, no en Roma — la primera canonización moderna celebrada fuera de Roma en 700 años, ante un millón de fieles congregados en la explanada de Yeouido, junto al río Han.
La canonización de 1984, ante un millón de fieles junto al río Han.
Curiosidades
Juan Pablo II resumió lo singular de esta Iglesia con una frase que se repite todavía hoy en Corea: "La Iglesia coreana es única porque fue fundada enteramente por laicos".
Reliquias y lugares
En Seúl existe hoy una ruta de peregrinación católica que atraviesa los antiguos lugares de martirio, incluyendo Saenamteo (el terreno de ejecución junto al río Han) y Jeoldusan, literalmente "Colina de la Decapitación".
Cómo reconocerlo en el arte
Se representa a Andrés Kim con rasgos coreanos, vestido con una mezcla de hábito sacerdotal y elementos tradicionales del hanbok, a menudo con el sombrero tradicional gat cerca. El estilo académico/realista devocional, propio de los siglos XIX-XX (norma de estilos), es el que corresponde a su época.
Folclore y actualidad
La Iglesia católica coreana, nacida de un puñado de laicos que leyeron unos libros sin haber visto nunca a un misionero, es hoy una de las comunidades católicas más dinámicas y vocacionales de toda Asia.
Patronazgo
San Andrés Kim Taegón, patrono del clero coreano. Junto con los 103 mártires, patronos de Corea del Sur.
Oración
San Andrés Kim, San Pablo Chong y todos los mártires de Corea, que sostuvisteis una Iglesia nacida sin sacerdotes con la sola fuerza de vuestra fe, enseñadnos a no depender de tener siempre todo lo necesario para creer y perseverar. Que sepamos, como vosotros, mantenernos fieles aunque cueste la propia vida, confiando en que la sangre de los mártires es semilla de nueva vida cristiana. Amén.
DIES SANCTI