La época
Europa, siglo XV. En 1453, el Imperio otomano, bajo el sultán Mehmed II, conquista Constantinopla —la capital milenaria del Imperio Romano de Oriente— y pone fin a mil años de historia bizantina. La noticia conmociona a toda Europa. Tres años después, un ejército otomano descomunal para la época —se habla de más de 100.000 hombres, 300 cañones y una flota fluvial en el Danubio— avanza hacia Hungría, y su primer objetivo es Belgrado: la última gran fortaleza antes de que el camino hacia el centro de Europa quedara abierto. El papa Calixto III pide una cruzada urgente, y ordena que las campanas de todas las iglesias repiquen al mediodía pidiendo por la victoria — una costumbre, el toque de campanas del mediodía, que se conserva todavía hoy en muchas iglesias del mundo.
La historia
Juan nace en 1386 en Capistrano, en los Abruzos italianos, hijo de un barón de origen alemán y madre italiana. Estudia Derecho en Perugia con tanto talento que, siendo todavía joven, el rey de Nápoles lo nombra gobernador de la ciudad. Durante una guerra entre ciudades-estado italianas es hecho prisionero. En la cárcel tiene un sueño: se le aparece San Francisco de Asís, invitándolo a entrar en su orden.
El sueño en la cárcel que cambió el rumbo de su vida.
Al salir, renuncia a su matrimonio —nunca consumado— y a toda su vida anterior, y se hace franciscano en 1416, con 30 años. Se convierte en discípulo de San Bernardino de Siena, que le enseña teología, y juntos difunden la devoción al Santo Nombre de Jesús —devoción por la que ambos llegan a ser acusados de herejía—. Se convierte en un predicador itinerante incansable por casi toda Europa, y gana fama como sanador: en una sola misión le llevan más de dos mil enfermos para que los bendiga con la señal de la cruz.
Juan de Capistrano, predicador y sanador itinerante.
En 1456, con 70 años, participa en la defensa de Belgrado. Cuando los defensores están a punto de retirarse ante la magnitud del asedio, Capistrano toma un estandarte con la cruz y los anima al grito de "¡Jesús, Jesús, Jesús!" — la ciudad resiste, y los sitiadores se retiran. Tres meses después, debilitado por el esfuerzo y la peste que asolaba el campamento, muere en Ilok, en la actual Croacia.
Capistrano anima a los defensores durante el sitio de Belgrado, 1456.
Filosofía y forma de vida
Dedicó su vida religiosa a la reforma de la disciplina dentro de su propia orden franciscana, y a la defensa de la fe y las costumbres católicas en prácticamente toda Europa, actuando a menudo como diplomático y mediador —trabajó, por ejemplo, por el acercamiento de la Iglesia armenia con Roma—. Declinó en tres ocasiones ser nombrado obispo, prefiriendo siempre mantenerse como predicador itinerante entre la gente.
Curiosidades
Por su papel en Belgrado, se le conoció como "el Santo Soldado" — un apodo poco habitual para un fraile de 70 años que nunca empuñó más arma que una cruz de madera.
Folclore y actualidad
Siglos después, una misión franciscana fundada en la Alta California —hoy Estados Unidos— tomó su nombre: San Juan Capistrano. Cada año, miles de golondrinas migran y regresan con puntualidad asombrosa a anidar entre sus ruinas, un fenómeno tan célebre que inspiró una conocida canción popular estadounidense ("When the Swallows Come Back to Capistrano") y que sigue celebrándose hoy con un festival anual en la ciudad.
Cómo reconocerlo en el arte
Se le representa como un fraile franciscano anciano y de complexión delgada, con el hábito pardo remendado, sosteniendo en alto una cruz procesional de madera — su atributo más característico, en recuerdo de Belgrado.
Patronazgo
Patrono oficial de los capellanes militares desde 1984.
Oración
San Juan de Capistrano, tú que con 70 años y una simple cruz de madera diste ánimo a quienes ya se daban por vencidos, ayúdanos a no medir nuestras fuerzas por la edad o el cansancio, sino por la firmeza de aquello en lo que realmente confiamos. Amén.
DIES SANCTI