La época
Mediterráneo oriental, siglo I. El cristianismo da sus primeros pasos como un movimiento dentro del judaísmo, pero empieza a extenderse con fuerza entre los gentiles —los no judíos— gracias sobre todo a la predicación de Pablo de Tarso por Asia Menor, Grecia y Roma. Antioquía de Siria, la ciudad donde nace esta historia, es la tercera gran metrópoli del Imperio romano, después de Roma y Alejandría.
La historia
Lucas nace en Antioquía de Siria, hijo de una familia pagana —ni siquiera judía—, lo que lo convierte en el único de los cuatro evangelistas que no lo era. Crece en una ciudad culta y cosmopolita, se forma como médico, y domina el griego más refinado de su tiempo. Hacia el año 40, cuando Pablo y Bernabé empiezan a predicar en Antioquía y la comunidad cristiana crece como nunca entre los gentiles, Lucas se convierte. Ningún relato antiguo conserva los detalles exactos de cómo ocurrió, pero desde entonces su vida cambia de rumbo por completo.
Se convierte en compañero inseparable de Pablo. Y no de lejos: viaja con él. En los Hechos de los Apóstoles, cuando Lucas narra los viajes de Pablo, su lenguaje cambia de repente a la primera persona del plural —"navegamos", "llegamos", "nos quedamos"—, delatando, sin proponérselo, que él mismo estaba allí, viviendo lo que cuenta.
Lucas investiga y escribe, recogiendo el testimonio de quienes conocieron a Jesús.
Y lo que cuenta es extraordinario. Una noche en Troas, durante una reunión que se alarga hasta la madrugada con Pablo predicando sin parar, un joven llamado Eutico, sentado en el alféizar de una ventana de un tercer piso, se rinde al sueño y cae al vacío. Lo recogen muerto —Lucas, como médico presente, no deja lugar a dudas en su relato: no es un desmayo, está muerto. Pablo baja, se abraza a él, y el joven vuelve a respirar.
Años después, de camino a Roma como prisionero de Pablo, el barco en el que viajan naufraga en plena tormenta frente a una isla desconocida. Sobreviven, y los isleños —después sabrán que es Malta— los reciben junto a un fuego para calentarse. Mientras Pablo echa más leña, una víbora, huyendo del calor, se le prende en la mano. Los isleños, convencidos de que caerá muerto en segundos, se quedan mirando, pasmados, cómo Pablo simplemente la sacude hacia el fuego y sigue como si nada —algunos empiezan a pensar que es un dios.
El naufragio en Malta, presenciado por Lucas en primera persona.
Lucas acompaña a Pablo hasta el final: durante sus dos cautiverios, primero en Cesarea y después en Roma, no se separa de él.
Filosofía y forma de vida
Mientras viaja, Lucas observa, pregunta, investiga — así lo dice él mismo al abrir su Evangelio: escribe "después de haber investigado con exactitud todo, desde el principio". El resultado son dos libros que juntos ocupan más páginas del Nuevo Testamento que las de cualquier otro autor, incluido el propio Pablo: su Evangelio, el que más se detiene en María y en la infancia de Jesús, el que recoge las parábolas más entrañables —el Buen Samaritano, el Hijo Pródigo, la Oveja Perdida—; y los Hechos de los Apóstoles, la crónica de cómo un puñado de seguidores de un carpintero crucificado terminó llevando su mensaje hasta la capital del Imperio.
Durante el siglo XIX, muchos eruditos racionalistas pusieron en duda el rigor histórico de Lucas, acusándolo de inventar nombres y lugares. El arqueólogo escocés William Ramsay, escéptico convencido, viajó a Asia Menor decidido a demostrarlo. Terminó rindiéndose a la evidencia: Lucas nombra con precisión 32 países, 54 ciudades y 9 islas, sin un solo error comprobado, acertando incluso en los títulos oficiales exactos de cada gobernante local de cada época —algo que ni los historiadores profesionales solían lograr entonces. Ramsay lo acabó calificando de "un historiador de primera categoría", y él mismo, por el camino de esa investigación, se convirtió al cristianismo.
Curiosidades
La tradición más antigua y querida sostiene que, además de escribir sobre María, Lucas la pintó. Cuenta la tradición que unas mujeres piadosas le pidieron un retrato suyo, y que él lo hizo recordando lo que la propia Virgen le había contado sobre la vida de su hijo — los mismos recuerdos que ya había puesto en su Evangelio.
Según la tradición, Lucas pintó el primer retrato de María.
Esa imagen es, según la tradición, la que hoy se venera como la Salus Populi Romani, en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma. No es una devoción menor ni olvidada: el papa Pío XII la coronó canónicamente en 1954, Juan Pablo II la llevó a los jóvenes del mundo en la Jornada Mundial de la Juventud del año 2000, y el papa Francisco rezaba ante ella antes y después de cada viaje apostólico, durante todo su pontificado — una costumbre jesuita que él mismo mantuvo hasta el final.
Reliquias y arqueología
Lucas murió anciano, a los 84 años, en Grecia —las fuentes antiguas no se ponen de acuerdo en si de muerte natural o como mártir—. Sus restos descansan hoy en la Basílica de Santa Justina de Padua (Italia), salvo el cráneo, trasladado en 1354 a la Catedral de San Vito de Praga. En 1998, con autorización del obispo de Padua, un equipo científico multidisciplinar abrió la urna de mármol y pasó más de doscientas horas estudiando el esqueleto, con todo el proceso documentado notarialmente: los resultados mostraron un hombre muerto entre los 70 y 85 años, de 1,63 metros, con restos materiales de origen oriental en la caja — y, de forma decisiva, la vértebra de unión encajaba exactamente con la reliquia del cráneo guardada en Praga, a cientos de kilómetros de distancia. La ciencia no contradijo la tradición: la reforzó.
En Roma, además, puede visitarse hoy el icono de la Salus Populi Romani, en la Basílica de Santa María la Mayor — la imagen mariana más venerada de la ciudad, y uno de los lugares marianos más visitados del mundo.
Cómo reconocerlo en el arte
Su símbolo es el toro o buey alado, uno de los cuatro "vivientes" del Apocalipsis asociados tradicionalmente a los evangelistas — en su caso, en alusión a que su Evangelio se abre con el sacrificio del sacerdote Zacarías en el templo. También es frecuente representarlo con un pergamino y, por la tradición del "pintor de María", sosteniendo un pincel o retratando un icono de la Virgen.
Folclore y actualidad
En Cheste (Valencia), San Lucas es el patrón del pueblo, y su fiesta mayor —la Fiesta de la Vendimia— sigue celebrándose hoy con fuerza cada 18 de octubre: volteo de campanas al amanecer, misa cantada por la Coral San Lucas, mascletà, procesión solemne con la Reina de la Vendimia y su corte, y castillo de fuegos artificiales por la noche. Es tradición viva y documentada año tras año.
Patronazgo
Patrono de médicos y cirujanos (por su propia profesión), y de artistas, pintores y escultores (por la tradición del icono de María). También se le venera como patrono de notarios, encuadernadores, carniceros y cerveceros.
Oración
San Lucas Evangelista, tú que investigaste con paciencia cada detalle antes de escribir, y que acompañaste a Pablo en la tormenta, en el naufragio y en la cárcel sin apartarte de su lado, ayúdanos a mirar la vida de los demás con la misma atención cuidadosa con la que tú mirabas a los enfermos, y a no soltar la mano de quien queremos ni en los peores momentos. Amén.
DIES SANCTI