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Talla-relicario de San Saturio, arrodillado con capa blanca ribeteada de oro y aureola dorada radiante, como se venera hoy en su ermita de Soria

2 de octubre — Patrón de Soria

San Saturio

En el arte: anciano ermitaño de barba larga, hábito remendado y bastón, junto a una cueva sobre el Duero

En el arteAnciano ermitaño de barba larga, hábito remendado y bastón, junto a una cueva sobre el Duero

La época

Soria, siglo VI, plena época visigoda. Los pueblos godos se asientan en la Meseta Norte a finales del siglo V, concentrándose especialmente en la cuenca del Duero — y la actual provincia de Soria, junto con Palencia, Burgos y Segovia, es precisamente una de las zonas de mayor densidad de asentamiento visigodo de toda la península, como confirman los restos arqueológicos hallados en Numancia y Tiermes, con necrópolis datadas entre los siglos VI y VII.

Es ya un reino cristiano organizado — la época de San Isidoro de Sevilla, que compila el saber de su tiempo en las "Etimologías" —, pero de carácter marcadamente rural en esta región concreta: los visigodos apenas dejaron arquitectura monumental, siendo históricamente pueblos seminómadas hasta su asentamiento definitivo. Saturio nace y muere entero dentro de este periodo (493-570), casi siglo y medio antes de que la conquista musulmana llegue a Soria, en el año 715.

La historia

Saturio nace en el año 493 en el seno de una familia noble y acomodada visigoda. Al morir sus padres, reparte toda su herencia entre los pobres y se retira, con unos 40 años, a una cueva en la sierra de Peñalba, a orillas del Duero, dedicándose a la oración y la penitencia en soledad casi absoluta.

Tras treinta años así, ya anciano, ve un día a un joven —Prudencio— intentando cruzar el Duero a nado para conocerlo, atraído por la fama de su santidad. Saturio le advierte del peligro, pero cuando el muchacho está a punto de ahogarse en la corriente, le lanza su propia capa: Prudencio cruza sobre ella sin que sus ropas lleguen a mojarse. Conmovido por el gesto, Saturio lo acoge como discípulo, y ambos comparten los últimos siete años de vida del ermitaño, instruyéndolo en la oración y la penitencia.

San Saturio lanza su capa sobre el río Duero para que su discípulo Prudencio cruce sin ahogarse, ante la mirada de otros testigos en la orilla

El milagro de la capa que ganó a su único discípulo.

A la muerte de Saturio, hacia el año 570, Prudencio lo entierra en la misma cueva que había sido su hogar y regresa a su tierra natal, donde llegaría a ser obispo de Tarazona — y sería canonizado él mismo con el tiempo.

Milagros

Mucho más documentado que el milagro fundacional es el llamado "milagro de la Ventana", ocurrido en 1772: el niño Romualdo Barranco, de seis años y medio y natural de Carbonera, se asomó a una ventana de la cueva y cayó al vacío hacia la orilla del río — y fue hallado ileso, de rodillas, sin lesión alguna. Una versión de la leyenda añade que el propio niño contó después que un anciano lo recogió en el aire entre sus brazos antes de desaparecer. La ermita instaló poco después una reja en esa ventana "por si acaso", y hoy sigue llamándose la "Ventana del Milagro", con una vidriera que recoge el texto exacto del suceso.

Un niño cae desde una ventana en lo alto de la cueva hacia el río, mientras una figura luminosa de un anciano ermitaño aparece junto a él sosteniéndolo en el aire, ante la mirada de un grupo de aldeanos del siglo XVIII

El milagro de la Ventana (1772): el niño Romualdo Barranco.

Curiosidades

La tradición cuenta que de una oquedad de la propia roca de la cueva manaba aceite de forma espontánea, suficiente para alimentar las lámparas del culto sin necesidad de comprarlo ni acarrearlo desde fuera. Dejó de manar para siempre el día en que un ermitaño posterior, movido por la avaricia, empezó a venderlo — la piedra se secó como castigo y nunca más volvió a dar una sola gota.

Durante siglos, la ermita tuvo un cuidador permanente llamado "santero", que vivía en el propio complejo, cobraba en parte en dinero y en parte en trigo y cebada, y —dato curioso— solía ser calvo y con barba, pareciéndose físicamente al propio San Saturio. Desde 1994 esa función la ejerce un funcionario municipal.

Conviene aclarar las fechas con precisión: Soria nombra a Saturio patrón de la ciudad en 1628, pero su inscripción oficial en el canon de los santos por la Iglesia es bastante más tardía — las fuentes consultadas varían entre 1743 y 1753 según el documento.

Reliquias y arqueología

Sus restos, originalmente en la propia cueva donde vivió y murió, se trasladaron al altar mayor al construirse la ermita actual — una construcción barroca de planta octogonal (1699-1704), obra del arquitecto Pedro de Ajín, que repite curiosamente el patrón arquitectónico de los templarios que antes custodiaban el acceso a esta cueva desde el cercano monasterio de San Polo. Los frescos interiores, obra del pintor soriano Juan Zapata Ferrer (1704-1708), narran la vida del santo en los muros.

Dentro de la propia cueva se conserva también la Sala del Cabildo de los Heros, una hermandad de labradores que funcionaba como una especie de tribunal de aguas para el secano, con sus propias reuniones y una efigie del santo presidiendo la sala.

El paraje ha inspirado a dos de las grandes figuras de las letras españolas: Gustavo Adolfo Bécquer ambientó aquí su relato "El rayo de luna", y Antonio Machado lo usó también como escenario en su poesía — hoy hay un busto suyo tallado en la propia roca, junto a la ermita.

La ermita barroca de San Saturio, construida sobre una cueva en un acantilado rocoso junto al río Duero, con su reflejo en el agua

La ermita actual, junto al Duero.

Cómo reconocerlo en el arte

Anciano ermitaño de barba larga, hábito monástico sencillo y remendado, apoyado en un bastón de peregrino, representado junto a una cueva o roca sobre un río — casi siempre en un entorno de paisaje soriano reconocible. La imagen que hoy veneran los sorianos en la propia ermita es muy distinta de cómo habría vestido realmente un ermitaño visigodo del siglo VI: es una talla-relicario barroca, con capa blanca ribeteada de oro y una aureola dorada radiante, fruto de siglos de devoción posterior más que de un retrato fiel a su época.

San Saturio representado con el estilo real de su época, relieve de piedra caliza visigoda del siglo VI, con bastón junto a la entrada de una cueva

Cómo habría sido realmente en su época visigoda — frente a la imagen devocional posterior de arriba.

Folclore y actualidad

Cada 2 de octubre, Soria celebra sus fiestas patronales en su honor: por la mañana, misa en la Concatedral de San Pedro; por la tarde, procesión con las reliquias del santo por la ciudad, con parada y traca de fuegos artificiales. La romería hasta la propia ermita, en cambio, se celebra unos días después, el 5 de octubre, cerrando las fiestas. Entre medias, gigantes y cabezudos, competiciones deportivas y conciertos. Un dicho popular soriano, todavía muy vivo, resume la fama meteorológica de la fecha: "haga frío o calor, San Saturio el día dos".

Patronazgo

Patrón de la ciudad de Soria desde 1628.

Oración

San Saturio, tú que encontraste en el silencio de una cueva junto al Duero toda una vida de entrega, enséñanos a no tener miedo a la soledad cuando se busca a Dios, y a tender la mano — como tu propia capa sobre el río — a quien más lo necesita. Amén.

Fuentes consultadas: Ayuntamiento de Soria, Junta de Castilla y León (Patrimonio Cultural), guiadesoria.es, SoriaNoticias, Escapada Rural.

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