La época
Francia, 1581-1660 — la Edad Moderna, el siglo del Rey Sol y las grandes cortes europeas, pero también de una pobreza urbana y rural brutal que la sociedad de la época apenas atendía.
La historia
En 1605, viajando por mar de Marsella a Narbona, el barco de Vicente es abordado por piratas berberiscos. Lo venden como esclavo en Túnez — lo examinan en la plaza pública como a un animal de carga: le miran los dientes, lo hacen correr y levantar peso. Pasa por cuatro amos distintos a lo largo de casi dos años, hasta que escapa en barco en 1607 junto al último de ellos, un cristiano renegado convertido al islam al que Vicente había reconvertido a la fe.
El mercado de esclavos de Túnez, 1605.
Ese cautiverio marcó el resto de su vida. Años más tarde, ya sacerdote reconocido en París, funda la Congregación de la Misión (1625) y, junto a Santa Luisa de Marillac, las Hijas de la Caridad (1633) — una orden revolucionaria para la época, porque en vez de vivir enclaustradas, las hermanas salían a la calle a vivir junto a los pobres. Envía también misioneros a Túnez y Argel para atender espiritualmente a los esclavos cristianos y ayudar a financiar su rescate: se calcula que contribuyó a liberar a más de 1.200 cautivos a lo largo de su vida.
En 1638 se hace cargo de la obra de los niños expósitos de París. Cada año se abandonaban en la ciudad cerca de 400 recién nacidos, muchos de los cuales morían en la calle — y algunos mendigos llegaban a comprarlos para desfigurarlos y usarlos para dar más pena al pedir limosna. Vicente organiza trece casas para acogerlos, y cuando la financiación de la obra estuvo a punto de hundirse en 1647, la salvó con un llamamiento directo a las damas nobles de París para que vieran a esos niños "como a sus propios hijos".
Recibiendo a un niño abandonado, una noche de nieve.
Nombrado capellán de las galeras del rey, descubrió también la vida de los galeotes: hombres encadenados y tratados, en sus propias palabras, "como bestias". La tradición cuenta que un día se sentó él mismo en el banco de un remero exhausto, cargó con sus cadenas y remó en su lugar para que el hombre pudiera descansar — un gesto que hoy se trata más como leyenda piadosa que como hecho documentado, pero que resume bien el espíritu de lo que sí consiguió de verdad: mejoras reales en su trato y un hospital en Marsella para los galeotes enfermos.
La tradición del sacerdote que tomó el remo de un galeote agotado.
Curiosidades
Fue confesor de la reina de Francia. Un día ella le dijo que ya no le quedaba más dinero para dar a los pobres. Vicente respondió: "¿Y esas joyas que lleva en los dedos, en el cuello y en las orejas?" — ella se las quitó ahí mismo y se las entregó.
Reliquias y arqueología
Su cuerpo se encontró casi intacto en 1712, 52 años después de su muerte. Hoy sus huesos, cubiertos de cera, se veneran en un relicario de plata en la Capilla de San Vicente de Paúl, en París — y su corazón, por separado, en la Capilla de la Medalla Milagrosa, también en París. Ambas reliquias sobrevivieron escondidas durante la Revolución Francesa.
Cómo reconocerlo en el arte
Sacerdote anciano de rasgos campesinos, vestido con sotana negra sencilla sin ornamentos, a menudo acompañado de niños o de gente pobre a su alrededor.
Folclore y actualidad
La Congregación de la Misión sigue activa hoy en 86 países, con unos 3.000 miembros; las Hijas de la Caridad, en 94 países, con 14.000 hermanas. En 1833, un joven llamado Federico Ozanam fundó en su honor la Sociedad de San Vicente de Paúl — hoy una de las mayores redes de caridad laica del mundo, todavía funcionando en miles de parroquias.
Patronazgo
Patrono de las obras de caridad, de los hospitales y de los presos.
Oración
San Vicente de Paúl, tú que convertiste tu propio cautiverio en la fuerza para liberar a otros, enséñanos a no mirar hacia otro lado ante el sufrimiento ajeno. Danos manos dispuestas a la caridad concreta, no solo a la buena intención. Amén.
DIES SANCTI